Necesidad humana y provisión divina


“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea para él”. Génesis 2.18

¿Por qué Dios creó a Adán primero y a Eva después?

Parece que Dios estaba permitiendo que la soledad de Adán creciera hasta llegar a un momento dramático, pero también le estaba enseñando a Adán acerca de su lugar en este mundo antes de crear a la mujer que lo ayudaría en la obra de gobernar la tierra. Sería una persona mejor preparada para recibir ayuda cuando ella llegara aquí.

Quizás nosotros, como lectores, nos centremos sólo en la experiencia de Adán, pero en última instancia, esta historia trata sobre Dios y su cuidado por nosotros, sus criaturas.

En el orden de la creación del hombre y la mujer, Dios está revelando la gran necesidad de Adán y la correspondiente gran provisión de Dios para satisfacer esa necesidad.

Luego, Dios tomó una costilla del hombre dormido y “la transformó en mujer y se la trajo” (v. 22). De repente nos encontramos ante dos personas, dos parecidas pero no idénticas. La mujer se adapta perfectamente a él. Combinación perfecta. No te avergüences de compartirte plenamente con los demás. La soledad de Adán terminó cuando Dios hizo una maravillosa provisión para una ayuda adecuada, una esposa.

Oración: Agradezca la providencia de Dios al crear a la Mujer como la pareja perfecta para el Hombre.

Meditar: ¿Puedo darme cuenta de que Dios es mi proveedor? ¿Qué provisiones de Dios puedo reconocer en mi vida?

Lectura adicional: Gén 2,18; 1Co 11,8; Gn 2,22-24.


Este devocional es una adaptación del libro. “Lo que Dios dice sobre las mujeres” de Kathleen Nielson.

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Kathleen Nielson


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